Unas letras a estas mujeres del Centro de Mayores que no escatiman esfuerzo y sacrificio para aprender en su jubilación aquello que en justicia tenían que haber aprendido en edad escolar y se les negó.
Fundamentalmente mujeres, aunque también hay algún hombre, porque son éstas las que cuidan de sus nietos, atienden a sus mayores enfermos, hacen la comida a sus hijos y aun así sacan tiempo para hacer cursos de memoria, informática, taller de lectura, etc...
Son mujeres fuertes, recias, llenas de coraje y tesón por aprender y lo que es más admirable todavía, no se quejan. Les parece lo más normal del mundo hacer todo esto.
Por fin, la sociedad ha reconocido su valía y ha puesto a su disposición estos centros totalmente gratis.
Felicitar también a Instituciones como Ayuntamiento y a todas aquellas personas que independientemente de su ideología política, hacen posible que este mundo sea más justo y donde los mayores puedan convivir y ser un poco más felices.