-Vida social: es fundamental llevar una vida social plena y relacionarse con otras personas de una forma activa. Es más, si es posible se recomienda no vivir solo
- Implicación en labores de voluntariado y comunitarias: ya que, además de favorecer las relaciones sociales, ayuda a establecer metas y objetivos y a dar sentido a la vida
- Reirse y tratar de buscar el lado positivo de las cosas
- Actividad física: se recomienda hacer un deporte moderado regularmente (correr, caminar, nadar, hacer estiramientos o gimnasia de mantenimiento, etc.). También se puede hacer ejercicio en casa utilizando videoconsolas que promueven el movimento
- Actividad intelectual: realizar ejercicios de cálculo y memoria, hacer manualidades, escribir, pintar...
- Alimentarse adecuadamente: tomando frutas, cereales, verduras, hortalizas, pescado y mucho agua. También es recomendable tomar una copita de vino tinto al día (pero sólo una)
- Visitar al médico: hay que hacer visitas tanto periódicas como de forma puntual ante cualquier transtorno (pérdida de memoria, dolores, etc.) y es muy importante no automedicarse
- Descanso: es imprescindible tener un descanso completo, para ello, es muy recomendable dormir un mínimo de 8 horas en total oscuridad
- Viajes: el viajar permite mantener la mente abierta y con ganas de conocer lugares nuevos y aprender
- Evitar el estrés: en la medida de lo posible hay que evitar vivir muy de cerca situaciones que generen estrés y preocupación. Si estas situaciones son inevitables, hay que intentar distanciarse lo más posible de ellas
- No fumar ni tomar demasiado alcohol
Ser optimista aumenta la esperanza de vida
Un equipo de la Gallup Organization ha examinado más de 160 estudios y ha llegado a la conclusión de que las personas que durante su vida son optimistas viven durante más tiempo .
Para llegar a estas conclusiones se han revisado 8 tipos diferentes de estudios realizados a humanos y animales en periodos largos de sus vidas.
En los estudios sobre humanos, se han analizado textos de todo tipo de personas, llegando a la conclusión de que, aquellos que han vivido bajo condiciones de presión, tuvieron una vida más corta.
También se han tenido en cuenta hechos como la falta de disfrute de las actividades diarias, la depresión, la ansiedad, el optimismo y el pesimismo, etc. y demostraron que incidían de forma negativa en la salud y la calidad de vida de las personas.
Otra de las conclusiones que se ha obtenido es que quienes tenían estados de ánimo positivos tenían menos hormonas relacionadas con el estrés, eran más inmunes a enfermedades y, si tenían problemas de salud, vivían una recuperación más rápida. Todo lo contrario les pasaba a aquellos que tenían conflictos conyugales.
En los animales se demostró que los pájaros que tenían más estrés (aquellos que vivían enjaulados con otros pájaros de su especie) llevaban una calidad de vida peor (con enfermedades cardiacas, empeoraba su sistema inmune, etc)